Este episodio es diferente.
He estado ausente.
Y no ha sido por falta de compromiso.
Ha sido porque me he quemado.
Sí.
La PRL me ha quemado.
No de un día para otro.
No por un accidente concreto.
Sino poco a poco.
Por la presión constante.
Por querer hacerlo bien siempre.
Por asumir responsabilidades que a veces no eran solo mías.
Por intentar sostenerlo todo… mientras hacia ver que podía con todo.
Y llega un momento en el que el cuerpo sigue,
pero la cabeza empieza a desconectarse.
En este episodio no te hablo como experto.
Te hablo como técnico.
Como compañero.
Como alguien que ha necesitado parar para no romperse.
Te cuento qué me pasó.
Qué señales ignoré.
Qué pensamientos empezaron a cambiar.
Y qué estoy aprendiendo ahora.
Porque quizá no soy el único.
Quizá tú también estás cansado.
Quizá tú también sientes que la prevención te exige más de lo que devuelve.
Quizá tú también estás sosteniendo demasiado en silencio.
Si alguna vez has pensado en tirar la toalla…
si alguna vez te has preguntado si esto merece la pena…
este episodio es para ti.
No es un capítulo sobre prevención.
Es un capítulo sobre el preventivo.
Y a veces, proteger empieza por reconocer que necesitas protegerte tú.