Texto bíblico: Lucas 7:11-15. Pasando por la ciudad de Naín, Jesús y sus discípulos se toparon con una multitud. Se trataba de un cortejo fúnebre que acompañaba a una viuda que acababa de perder a su único hijo. La escena conmovió a Jesús, quien se acercó a la mujer y le dijo: "No llores". Acto seguido hizo volver a la vida al muchacho. Este relato nos muestra el gran poder de Dios para cambiar las situación cuando todo parece perdido. Asímismo, nos habla del interés de Dios por traer solución nuestros problemas. Dios es en gran manera compasivo. Cuanto más trágica es la situación más interesado está en intervenir... No movido por lástima, sino por amor. Aquella mujer no tenía un futuro prometedor al quedar desamparada. No obstante, su familia y su futuro fueron restaurados en un instante... ¿Le permitiremos a Dios intervenir en nuestro problema? *Grabado el 30 de mayo de 2021 para Cielos Abiertos (Curacao)