La preeminencia de la ley (la palabra de Dios) es tal que todo pasará menos que se cumpla hasta lo más ínfimo de lo que ella contiene: la voluntad de Dios
La preeminencia de la ley (la palabra de Dios) es tal que todo pasará menos que se cumpla hasta lo más ínfimo de lo que ella contiene: la voluntad de Dios