Cuba vive en los últimos tiempos experiencias sin precedentes en su historia. Un presidente fruto de la obra revolucionaria, la aprobación de una Constitución que busca atemperarse a los tiempos modernos sobre los principios patrios, y una sociedad que se sustenta en la historia y recibe influencias del mundo exterior, unipolar y globalizado.
Ante tal panorama no faltan conjeturas, y algunos se tornan esperanzados. Otros, más pesimistas, lamentablemente existen inertes, y por fortuna, otros que saben que la acción y el empeño dentro de la Revolución son el camino.