En 1989 Cuba firmó la Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico de ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas establecido un año antes, y tras ese paso se creó la Comisión Nacional de Drogas con expresiones en todas las provincias y municipios del país, para desplegar estrategias que mantengas el equilibrio armónico entre la prevención y el enfrentamiento.
Sus objetivos principales se orientan a impedir el uso del territorio nacional para la ejecución de actos ilícitos, evitar que afectaciones provenientes del exterior se conviertan en amenaza para la seguridad nacional, brindar atención a las adicciones, entre otros.