Las historias de posesiones demoniacas sirven, además que para perturbar a las mentes apaciguadas, para vulnerar la fragilidad de la carne, y lo endeble del alma.
Jesús es un exorcista experimentado, que se enfrentará a un demonio sin precedentes, uno que le hará titubear sobre sus capacidades y su fe.
¿Qué tanto vale un alma? ¿Qué la hace más valiosa que otra?