Cuando pecamos, Dios lo que produce en nosotros es una tristeza, ¿Para qué? Para que vayamos, confesemos nuestra falta delante de él y se arregle el problema. Dios lo olvida en ese instante, te perdona y dice: ¡continua!
Cuando pecamos, Dios lo que produce en nosotros es una tristeza, ¿Para qué? Para que vayamos, confesemos nuestra falta delante de él y se arregle el problema. Dios lo olvida en ese instante, te perdona y dice: ¡continua!