En esta última lección aprendimos que: 1. El cristiano de éxito se prepara por los retos grandes. 2. El cristiano de éxito reconoce que es único aún cuando es parte de una congregación. 3. En el momento, el cristiano de éxito ataca al problema. 4. Hay momentos para esperar, y momentos para atacar. 5. David “se dio prisa” – corrió hacia el problema. 6. La victoria de Dios, a través de un siervo preparado para el momento exacto, anima a otros.