No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por ellos...
A veces no nos hacemos las preguntas adecuadas.
Estamos esperando a que la magia del equipo se de al margen de nosotros, y te recuerdo que sin compromiso, sin cohesión y sin esfuerzo del líder nunca se alcanzaran los resultados extraordinarios.