La mujer cristiana debe evitar la ostentacin, orgullo, altivez y vanidad en el vestir; que slo atrae la mirada de los dems: vestidos costosos, anillos en los dedos, pintura en los ojos. Eso no agrada a Dios. La verdadera mujer cristiana es limpia, ordenada y se arregla; pero con honestidad, para agradar a Dios. Y debe estar ataviada con buenas obras, como las mujeres piadosas.