Al ser hijos de Dios enfrentaremos situaciones adversas por nuestra fe. En esos tiempos son los que debemos pedirle ayuda a Dios para permanecer firmes y ser de influencia en el mundo. Pueden en esos momentos venir la queja o la desesperación, pero no fuimos llamados para aquello. Estamos para influir en el mundo y no para que nos influya a nosotros.
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