Hay una versión de ti que ya sabe lo que tiene que hacer… pero no lo hace. Esa versión que procrastina, que duda, que se rinde fácil, que busca excusas y siempre encuentra una razón para no avanzar. Esa es la versión débil de ti, y el problema no es que exista… el problema es que la sigues alimentando todos los días con tus decisiones.