Hoy, en una mañana de ambulante
sigo sus ojos etéreos
en un sol que se ve
pero aun no empieza a calentar
Ha corrompido sutilmente
mi sosiego,
aun ignoro tantas cosas
No quisiera ser
una mirada más
que asecha su encanto
pero había una senda difusa
que dejaba a su paso
que invitaba a seguirla sin objetar,
era tan palpable como su voz,
que trastornaba la percepción
de mi realidad enamorada
Y lo único que sabía de ella
era que sin comprender como
había descubierto
que ocultaba su mirada de mis ojos,
temerosa de algo, aun no sé que
grande era esa complicidad,
hasta cierto punto sabia,
o creía saber lo que
con recelo escondía,
aun así era
"atrayentemente indescifrable"
Y así ese sol pintaba de tarde,
el raciocinio menguaba,
y no había que decirse
ni siquiera a uno mismo,
solo resonaba su voz,
lo dicho y lo no dicho,
el silencio y la fría calma…