Díaz-Canel habló de derramar su sangre por Maduro. Al final, la sangre derramada fue la de 32 mercenarios enviados a proteger a un narcotraficante. La retórica siempre la pagan otros.
Díaz-Canel habló de derramar su sangre por Maduro. Al final, la sangre derramada fue la de 32 mercenarios enviados a proteger a un narcotraficante. La retórica siempre la pagan otros.