Una señal de que somos hijos de Dios es que estamos creciendo y desarrollando nuestro espíritu, estamos produciendo fruto. No es posible decir que somos creyentes y que eso no se vea reflejado en nuestro caminar diario.
Una señal de que somos hijos de Dios es que estamos creciendo y desarrollando nuestro espíritu, estamos produciendo fruto. No es posible decir que somos creyentes y que eso no se vea reflejado en nuestro caminar diario.