A diferencia de Chile o Bolivia, los peruanos nos preparamos para expresar nuestro descontento en las urnas. El rechazo a los dirigentes es sano en democracia, pero la frontera de lo tolerable es la violencia.
A diferencia de Chile o Bolivia, los peruanos nos preparamos para expresar nuestro descontento en las urnas. El rechazo a los dirigentes es sano en democracia, pero la frontera de lo tolerable es la violencia.