En esta última semana del Libro de Habacuc, nos dimos cuenta cómo es que nuestras oraciones deben de ser enfocadas en Él, ya que aún en nuestra aflicción, Su carácter y atributos son los que nos sustentan y producen fe en nuestra vida, porque no hay nadie más quien nos pueda traer paz, ya que en medio de la ira, si nos arrepentimos y venimos ante Él.