La práctica continuada de comportamientos impíos le hace a uno susceptible al ataque profundo de un espíritu maligno que traiga como consecuencia un entristecimiento del Espíritu Santo.
La práctica continuada de comportamientos impíos le hace a uno susceptible al ataque profundo de un espíritu maligno que traiga como consecuencia un entristecimiento del Espíritu Santo.