SALUTI 1 DE FEBRERO DEL 2018.
El Ministerio de Educación define la deserción como el fenómeno en el cual un estudiante no logra cumplir las aspiraciones de su proyecto educativo, y presenta inactividad académica por un año o más. Es decir, se considera un estudiante desertor cuando no registra materias por más de dos semestres seguidos.
En el caso colombiano, la deserción genera graves problemas como inestabilidad financiera en las universidades, se dificultan los avances sociales en las metas del gobierno y se produce una pérdida de productividad laboral por falta de personas capacitadas.
El porcentaje de deserción colombiano (44,9%) es muy alto si se compara con niveles europeos como España donde la deserción es de 24,9% o el promedio la Unión Europea que solo alcanza el 12,8%. Sin embargo, en el contexto latinoamericano la brecha no es tan grande si se compara con países como Argentina (43%) o Venezuela (52%). (U. Rosario, 2016).
El Gobierno Nacional, de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo “Todos por un nuevo país”, la meta para la tasa de deserción por periodo (anual) a nivel universitario para la vigencia 2015 era 9.7% y se logró reducirla a 9.3%. Mientras la tasa de deserción por cohorte fue del 46.1% a nivel nacional y en el Valle del Cauca fue del 51% (SPADIES, 2016) (Sistema para la Prevención y Análisis de la Deserción en las Instituciones de Educación Superior).