La amenaza es inmensa, inabarcable. Aparece como una advertencia intangible que nos invade el aire, nuestras costumbres, el tiempo que compartíamos, el trabajo que ahora tememos perder, los lugares que visitábamos y las pequeñas libertades que resignamos. Si todo lograra alinearse con el esfuerzo de tantos días de encierro podría ser solo eso, una amenaza....