En cada uno de nosotros vive un hechicero y un curandero. Todos tenemos el don, pero no lo hemos descubierto o nos asusta y preferimos ignorar lo que sentimos...si tan sólo escucháramos a nuestro cuerpo, si le hiciéramos caso a las corazonadas, a la intuición y a lo que sentimos, liberaríamos nuestra enorme capacidad creativa para despertar al mago.