No siempre sufrimos por lo que nos hacen, sino por lo que seguimos esperando de quien ya nos mostró quién es.
Este episodio es una invitación incómoda pero necesaria: dejar de culpar al payaso y mirar la elección de permanecer sentados frente al mismo escenario.
Hablamos de repetición, de expectativas disfrazadas de esperanza, de comodidad, de miedo a levantarse y cerrar la carpa.
Porque a veces reconectar no es entender más…
es retirarse a tiempo.
Un episodio para quienes ya vieron las señales, pero siguen aplaudiendo.