La detención de los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) marca un parteaguas en la relación de la disidencia magisterial con el gobierno federal y los estatales.
Y es que, dicen, se trata de una “persecución política”, cuando en realidad está lejos de serlo.
Los líderes de la CNTE están acusados de delitos como lavado de dinero, ataques a las vías generales de comunicación y otros más.
Además, por años se valieron de las cuotas sindicales y de los propios programas sociales para coaccionar a los profesores; entre otras cosas. Sigue el comentario completo de Adrián Trejo en “Encuentro de Opiniones” por Azteca Trece.