"El que ora ciertamente se salva, el que no ora ciertamente se condena”. Esta sola frase de San Alfonso María de Ligorio es suficiente para mostrar la importancia capital de la oración: es requisito indispensable para la salvación.
"El que ora ciertamente se salva, el que no ora ciertamente se condena”. Esta sola frase de San Alfonso María de Ligorio es suficiente para mostrar la importancia capital de la oración: es requisito indispensable para la salvación.