Dios ha dispuesto un vigilante para que se ponga a las puertas de nuestra mente y nuestro corazón e impida que ingresen allí emociones o pensamientos destructivos.
Dios ha dispuesto un vigilante para que se ponga a las puertas de nuestra mente y nuestro corazón e impida que ingresen allí emociones o pensamientos destructivos.