Los Salmos 41 y 42 son como dos movimientos de una misma sinfonía del alma: uno cierra con confianza, el otro abre con anhelo. Este devocional nos enseña cómo recordar a Dios en medio de la aflicción y cómo aconsejar la verdad a nuestras almas.
Los Salmos 41 y 42 son como dos movimientos de una misma sinfonía del alma: uno cierra con confianza, el otro abre con anhelo. Este devocional nos enseña cómo recordar a Dios en medio de la aflicción y cómo aconsejar la verdad a nuestras almas.