“ Tenía Abrahán noventa y nueve años cuando se circuncidó la carne del prepucio, tal como Dios le había ordenado “ “ el que le busca por el ejercicio y obras de las virtudes, dejado aparte el lecho de sus gustos y deleites, éste le busca de día y así le hallará” “ la bienaventuranza que hemos de pedir es estar ya en seguridad con los bienaventurados...”