Soñamos con sentir la explosión de decibelios y vibrar con la música de esa manera que tanto nos gusta. Con el verano aquí, se van alargando los días y el sol empieza a ganarle terreno a la luna, y los recuerdos de festivales, de conciertos de canciones sin normas sociales, golpean nuestros corazones melómanos de nostalgia y esperanzas desbocadas. Mientras todo vuelve, que volverá, nos seguimos emocionando con himnos generaciones que son inmutables por su belleza, aunque el mundo se ponga patas arriba.