En este tempestuoso viaje de la vida, cada uno de nosotros es susceptible a los volubles vientos de la ansiedad, que pueden agitar sin contemplaciones las velas de nuestra paz mental. Su agarre se estrecha en torno a nuestra vida cotidiana, dejándonos a menudo impotentes y a la deriva en un mar de inquietud.Pero por medio de Jesús, recibimos la gracia no sólo de afrontar nuestras angustias, sino de superarlas, forjando una vida marcada por una paz que es más profunda que la mera ausencia de p...