La Palabra de Dios es hermosa. Dios levantó y encomendó la predicación del Evangelio; a los profetas: misión que produce gozo inefable. El primer y más grande Misionero fue Jesucristo, el que vino del lugar más distante; para salvar a los perdidos. El amor es un don de Dios: para llevar la Palabra de vida eterna. Para conocer a Dios y su voluntad hay que escudriñar las Escrituras.