Dime con quien andas y te diré en quién te has convertido.
Me negué durante muchos años en aceptar esto, defendí mi capacidad de “individualidad y por ende aseguraba no convertirme en lo mismo.
Pensaba “conmigo no van a ser así, conmigo es diferente” hasta que me di cuenta de que no, la gente ES y ya; y si no aprendemos a salirnos de círculos dañinos a tiempo, la persona dañina acabas siendo tú.