El amor de Dios es indescriptible e infinito: su medida, poder, grandeza, profundidad y altura son extraordinarias. Dios es el único Todopoderoso: puede atender todas las peticiones, para la edificación de sus hijos: inclusive más allá de lo que piden o entienden. Todo lo que le suceda a un hijo de Dios, es para bien. Por eso hay que dar gloria a Dios, por cualquier circunstancia.