«Pues aunque no vean viento ni lluvia --dice el SEÑOR-, este valle se llenará de agua, de modo que podrán beber ustedes y todos sus animales. Esto es poca cosa para el SEÑOR, que además entregará a Moab en manos de ustedes. De hecho, ustedes destruirán todas las ciudades fortificadas y las otras ciudades principales. Cortarán los mejores árboles, cegarán los manantiales y sembrarán de piedras los campos fértiles.
»A la mañana siguiente, a la hora de la ofrenda, toda el área se inundo con el agua que venía de la región de Edom» (2 Reyes 3:17-20).