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Vivimos en un tiempo donde muchas personas siguen caminando, pero han dejado de mirar hacia adelante. Algunos han guardado sus sueños por causa del cansancio, la espera o las decepciones; otros siguen soñando, pero sin dirección clara; y muchos, especialmente los más jóvenes, necesitan aprender a distinguir entre un deseo personal y un sueño que nace en el corazón de Dios.
Esta serie nace con un propósito: aprender a soñar con Dios. No se trata de motivación humana ni de promesas vacías, sino de permitir que el Señor alinee nuestra visión con Su voluntad. Esto es algo que ha acompañado mi predicación por muchos años y ahora se convertirá en una serie espiritualmente edificante y emocionante a la vez.
“Aprendiendo a soñar” es una invitación para todos. A quienes dejaron de soñar, para que vuelvan a creer. A quienes nunca dejaron de soñar, para que aprendan a hacerlo bien. A las familias, para que vuelvan a ver el futuro con fe. Y a los jóvenes, para que descubran desde temprano que los sueños más firmes no son los que nacen del impulso, sino los que nacen en Dios.
By Pastor Fernando Arias5
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Vivimos en un tiempo donde muchas personas siguen caminando, pero han dejado de mirar hacia adelante. Algunos han guardado sus sueños por causa del cansancio, la espera o las decepciones; otros siguen soñando, pero sin dirección clara; y muchos, especialmente los más jóvenes, necesitan aprender a distinguir entre un deseo personal y un sueño que nace en el corazón de Dios.
Esta serie nace con un propósito: aprender a soñar con Dios. No se trata de motivación humana ni de promesas vacías, sino de permitir que el Señor alinee nuestra visión con Su voluntad. Esto es algo que ha acompañado mi predicación por muchos años y ahora se convertirá en una serie espiritualmente edificante y emocionante a la vez.
“Aprendiendo a soñar” es una invitación para todos. A quienes dejaron de soñar, para que vuelvan a creer. A quienes nunca dejaron de soñar, para que aprendan a hacerlo bien. A las familias, para que vuelvan a ver el futuro con fe. Y a los jóvenes, para que descubran desde temprano que los sueños más firmes no son los que nacen del impulso, sino los que nacen en Dios.