Aunque duele esperar por aquello qué anhelamos, es mejor esperar lo que Dios hace en nosotros que el resultado de nuestras obras sin Dios. Actuar a oídos sordos de lo que Dios dice y hace nos lleva a la desolación pero Dios es fiel y su misericordia no nos dejará desmayar mientras estemos confiados en El.
Lamentaciones 3:21-24: Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.