Todas las personas en este mundo quieren ser felices. No hay una sola persona en toda la tierra que carezca de este anhelo o que no tenga esta necesidad incrustada en lo profundo de su corazón.
Por esta razón, cada ser humano busca ingeniosos métodos y se mueve en todas direcciones tratando de hallar la felicidad. Aunque el hombre moderno ha logrado recorrer grandes distancias en el universo, asombrosamente no ha podido encontrar la ruta hacia la felicidad. Sin embargo, ¿a qué se debe esto?
El ser humano se ha centrado en lo superficial y temporal, dejando de lado lo eterno y lo espiritual. El camino a la felicidad consiste en tener una relación personal con Dios, quien nos ama y nos invita a caminar con Él. Dios nos hace este llamado a nosotros el día de hoy.