
Sign up to save your podcasts
Or


Send us Fan Mail
Hay días en que miras alrededor y todo se siente inestable: preguntas sin respuesta, un camino que se vuelve más confuso y una espera que desgasta. Desde ese lugar nace este mensaje, una oración y una exhortación sencilla pero firme: las promesas de Dios son eternas y no están atadas a tus circunstancias ni a tu estado de ánimo. Si hoy no ves resultados, no significa que Dios se haya detenido; significa que el proceso también tiene propósito.
Hablamos de fe en tiempos difíciles, de confianza cuando no se siente la presencia, y de por qué “Dios no es hombre para mentir”. Recordamos que cuando Él dice “estaré contigo” es una garantía, y cuando promete “no te dejaré ni te desampararé” es un pacto divino, no un consuelo momentáneo. También volvemos a una verdad que sostiene: lo que Dios ha prometido ya está en camino, porque su Palabra es eterna y su fidelidad no cambia.
Cerramos con gratitud y con un impulso claro: mantener la mirada en Cristo aun en medio de la tormenta, y atrevernos a compartir las buenas nuevas del Reino de los Cielos aquí en la tierra. Si este episodio te da paz o te levanta la fe, suscríbete, compártelo con alguien que esté esperando respuestas y deja una reseña para que más personas lo encuentren. ¿Qué promesa necesitas creer hoy?
Dr. C. J. Calcador
Espontáneo para la Gloria de Dios...
Support the show
Paz...
By Dr. Carlos J. CalcadorSend us Fan Mail
Hay días en que miras alrededor y todo se siente inestable: preguntas sin respuesta, un camino que se vuelve más confuso y una espera que desgasta. Desde ese lugar nace este mensaje, una oración y una exhortación sencilla pero firme: las promesas de Dios son eternas y no están atadas a tus circunstancias ni a tu estado de ánimo. Si hoy no ves resultados, no significa que Dios se haya detenido; significa que el proceso también tiene propósito.
Hablamos de fe en tiempos difíciles, de confianza cuando no se siente la presencia, y de por qué “Dios no es hombre para mentir”. Recordamos que cuando Él dice “estaré contigo” es una garantía, y cuando promete “no te dejaré ni te desampararé” es un pacto divino, no un consuelo momentáneo. También volvemos a una verdad que sostiene: lo que Dios ha prometido ya está en camino, porque su Palabra es eterna y su fidelidad no cambia.
Cerramos con gratitud y con un impulso claro: mantener la mirada en Cristo aun en medio de la tormenta, y atrevernos a compartir las buenas nuevas del Reino de los Cielos aquí en la tierra. Si este episodio te da paz o te levanta la fe, suscríbete, compártelo con alguien que esté esperando respuestas y deja una reseña para que más personas lo encuentren. ¿Qué promesa necesitas creer hoy?
Dr. C. J. Calcador
Espontáneo para la Gloria de Dios...
Support the show
Paz...