Los Salmos nos recuerdan todas esas emociones que como seres humanos nos envuelven, nos agobian y retan nuestra fe. Sobre todo en tiempos como los que estamos viviendo ahora. Podemos dimensionar la cantidad de emociones en nuestra alma, y es en textos como el Salmo 54, que el Espíritu Santo nos enseña cómo actuar.