Ni todo el dinero del mundo servirá a la hora de nuestra muerte, el único boleto válido y ganador es Jesús en tu corazón. Nos preocupamos más por el legado que dejaremos para que nos recuerden que por nuestra propia salvación.
Ni todo el dinero del mundo servirá a la hora de nuestra muerte, el único boleto válido y ganador es Jesús en tu corazón. Nos preocupamos más por el legado que dejaremos para que nos recuerden que por nuestra propia salvación.