El pueblo de Israel, vivió una etapa de guerra; aún cuando era pacífico y no tenía armas: tuvo que defenderse. La guerra es destructiva: causa mucho dolor en las familias y en las naciones. Dios no se agrada de la guerra, que viene por las ambiciones, el odio y la maldad. Oramos por la pacificación de los pueblos. Dios quiere que busquemos la paz: con nuestros vecinos y el mundo.