Dios nos ha enviado a este mundo quebrantado a ser ministros de reconciliación y embajadores de su reino. Un mundo que, especialmente en la situación en la que nos encontramos, vive con temor al futuro. Una de las preguntas que constantemente nos hacemos ahora es: ¿Cuándo terminará esta situación que estamos viviendo? Y anhelamos que todo esto termine en un futuro próximo. Todos estamos pensando de alguna manera en el futuro, pero, evaluemos en cual deberíamos tener puestos nuestros ojos.