Jesucristo fue castigado para satisfacer en nuestro lugar, la justicia y santidad perfecta de Dios, quien no tolera el pecado. Él no lo hace a un lado, Él debe lidiar con él, y lo hizo al castigar penalmente a Cristo en nuestro lugar. Isaías 52:13-53:12 es un hermoso poema, que resume esta doctrina del cristianismo.