En esos momentos difíciles, solemos sentirnos solos, incomprendidos e incluso desamparados. Sin embargo, hay una certeza reconfortante que nos acompaña en todo momento: la presencia de Dios.
En esos momentos difíciles, solemos sentirnos solos, incomprendidos e incluso desamparados. Sin embargo, hay una certeza reconfortante que nos acompaña en todo momento: la presencia de Dios.