El mensaje de hoy fue escrito por mi
amigo, el pastor invitado, el Reverendo E. Stanley Ott.
nuestro hijo tenía solo dos años de edad, visitamos una casa donde la sala y la
cocina se interconectaban. Podrías caminar a la cocina por el área del comedor
o podrías caminar por el pasillo. Sin embargo, mi hijo solo pensó que había que
pasar por el área del comedor.
Estábamos sentados en la sala cuando me
pidió algo de comer. Lo levanté en mis brazos y comencé a caminar hacia el
pasillo de camino a la cocina y se molestó mucho. ¡Yo no iba de la única manera
que él conocía!
Sonreí cuando me di cuenta de lo que
estaba pasando. Me di cuenta de que así es como nos trata nuestro amoroso Dios.
A veces oramos, pidiéndole a Dios que nos ayude con algo, y nos enfadamos si no
sucede como queremos. Mi hijo comenzó a llorar a pesar de que estaba haciendo
exactamente lo que me pidió que hiciera. Dios, a menudo, nos lleva a donde
necesitamos ir, pero nos lleva por una ruta diferente a la que queríamos para
llegar allí.
La buena noticia es que pase lo que
pase, Dios siempre se preocupa por nosotros, nunca nos deja ir. Dios siempre
obra en nuestras vidas de maneras que finalmente animarán nuestros corazones.
“Ahora bien, sabemos que Dios dispone
todas las cosas para el bien de quienes lo aman.” Romanos 8:28
Oremos: Señor, gracias porque siempre
nos amas. Gracias porque siempre te preocupas por nosotros, incluso cuando
pensamos que hay una manera diferente o mejor para que algo suceda. Hoy
deposito mi confianza en ti sabiendo que dijiste: “¡Nunca te dejaré, jamás te
¡Por favor siéntanse libres en compartir este mensaje