Sigues esperando sentirte motivado para empezar, como si tu vida dependiera de un estado emocional que aparece y desaparece sin aviso. Ese es el error que te tiene estancado. La motivación es cómoda, te hace sentir bien por un momento, pero no construye resultados. Es frágil, inestable y fácil de perder. Por eso empiezas fuerte y abandonas rápido.