Es Manu Wilk, un taxista calvianer de turno de noche que desde hace una década se encarga de sorprender a todo el que se sube a su taxi, grabarlo con su gopro y subirlo a su canal de YouTube. El número 190 de Calvià vibra con la música techno que sale de su radio y que hace mover acompasadamente a los clientes que lleva.
Su hijo, Ivan Wilk, se encarga de promocionarle en RRSS, algo que ha conllevado una gran repercusión social gracias a su aparición en distintos medios de comunicación. Y es que es imposible dejar de lado la historia de este taxista que cuenta sus viajes por experiencias y por personas, ya que asegura tras quince minutos de viaje sus clientes pasan a ser parte de su familia.