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Hay una parte de ti que aprendió a bajarle el volumen a quién eres.
A reír más suave. A pensar antes de hablar. A cuestionar lo que te gusta… antes de permitirte disfrutarlo.
Como si hubiera una forma correcta de vivir. Una forma correcta de ser espiritual.
Y todo lo demás fuera exceso, ruido o error.
Durante mucho tiempo pensé que acercarme a Dios implicaba ordenarme, contenerme, pulirme. Dejar ciertas cosas atrás para poder “evolucionar”.
Pero algo no terminaba de encajar.
Porque mientras más intentaba hacerlo bien… más lejos me sentía de mí.
Y lo que fui entendiendo, no desde la teoría, sino desde el cuerpo. Es que hay una diferencia muy sutil, pero muy importante: Hay cosas que te expanden… y cosas que solo estás haciendo para encajar.
A veces se ven iguales por fuera. Pero por dentro, no se sienten igual.
Este episodio nace de ahí.
De cuestionar todo eso que aprendimos sobre lo que está bien y lo que está mal. Y de empezar a observar qué pasa cuando dejas de corregirte… y empiezas a escucharte.
No desde el impulso automático. Desde algo más honesto.
Algo más tuyo.
By Ana Maria GallegoHay una parte de ti que aprendió a bajarle el volumen a quién eres.
A reír más suave. A pensar antes de hablar. A cuestionar lo que te gusta… antes de permitirte disfrutarlo.
Como si hubiera una forma correcta de vivir. Una forma correcta de ser espiritual.
Y todo lo demás fuera exceso, ruido o error.
Durante mucho tiempo pensé que acercarme a Dios implicaba ordenarme, contenerme, pulirme. Dejar ciertas cosas atrás para poder “evolucionar”.
Pero algo no terminaba de encajar.
Porque mientras más intentaba hacerlo bien… más lejos me sentía de mí.
Y lo que fui entendiendo, no desde la teoría, sino desde el cuerpo. Es que hay una diferencia muy sutil, pero muy importante: Hay cosas que te expanden… y cosas que solo estás haciendo para encajar.
A veces se ven iguales por fuera. Pero por dentro, no se sienten igual.
Este episodio nace de ahí.
De cuestionar todo eso que aprendimos sobre lo que está bien y lo que está mal. Y de empezar a observar qué pasa cuando dejas de corregirte… y empiezas a escucharte.
No desde el impulso automático. Desde algo más honesto.
Algo más tuyo.