Los disruptores endocrinos afectan a un sistema extraordinariamente sensible de nuestro organismo, el sistema hormonal, en el que bastan concentraciones bajísimas de una sustancia para que se produzcan efectos. Y como este sistema regula funciones básicas del organismo, su alteración, especialmente durante momentos críticos del desarrollo, puede causar muchas consecuencias. Mientras oficialmente se establecen niveles supuestamente "seguros" de exposición a estas sustancias, lo que nos dice la ciencia es que son sustancias para las que no puede establecerse un umbral seguro, por bajo que sea. Es más, contradiciendo la obsoleta presunción oficial de que "a más dosis más efecto"… se ha visto que algunas de estas sustancias pueden tener en ocasiones mayores efectos a concentraciones bajas que a altas. Como dice la propia OMS los sistemas oficiales de evaluación del riesgo no sirven para evaluar los riesgos de las sustancias disruptoras endocrinas. Solo con lo dicho, y es solo una pequeña parte de lo que exponemos, podemos hacernos una idea de lo preocupante que es que cotidianamente nos sigamos exponiendo a unas sustancias que han sido asociadas a los más variados efectos. Carlos de Prada