El Autor de Hebreos nos recuerda que Dios no es injusto para olvidar nuestra obra de amor que hacemos a su nombre y el servicio hacia el ministero.
Aunque no veamos la promesa cumplida cuando y como nos gustaría, Dios se la guarda para el momento más oportunio.
La historia de Mardoqueo nos muestra el carácter de Dios y cómo puede hacer que los planes en nuestra contra se reviertan en un momento.