Domingo de Primicias.
Una de las claves más importantes para una vida bendecida es, honrar a Dios dándole las primicias de nuestros frutos, dándole lo mejor, ponerle a Él en primer lugar.
Y no sólo se trata de ofrendar lo material, sino de consagrarnos a nosotros mismos para Él, como ofrenda viva todos los días de nuestra vida.